SALUTACIÓN A LOS LECTORES

Este blog de análisis y reflexión, nace con la pretensión de contribuir al debate sobre el futuro y la SOStenibilidad del Sistema Sanitario Público en España, desde la óptica de los valores y principios de la Bioética, asumiendo la calidad y la excelencia como imperativos éticos.

martes, 7 de agosto de 2012

MEZQUINDADES Y VANIDADES



 
En nuestras humanas naturalezas abundan ambas, pero aprecio algunas peculiaridades de género y estoy convencido de que no se deben a un estigma biológico. El ADN femenino es como el masculino porque iguales son los cromosomas,  excluidas las células germinales.
No tratándose de genética, tal vez sea epigenética. Argumentan los científicos, con acertado lenguaje metafórico, que siendo la primera (genética) el abecedario, la segunda (epigenética) sería la ortografía: influencias ambientales, educativas y culturales.
Aún temiendo caer en peligrosa generalización, creo que el macho humano (varón) es el ser más vanidoso que puebla el planeta y, sin embargo, la hembra de nuestra especie (mujer) es algo más mezquina, tal vez porque ha precisado de una mayor astucia, como consecuencia de que le fue siempre más difícil la supervivencia, debido a una menor fuerza física y a la maternidad.
Desde muy antiguo, se preparó al hombre para optar entre las mujeres, porque ésa era su condición, la de ojeador-elegidor. Por el contrario, a la mujer se le adiestró en la seducción… para conseguir el interés de aquél y resultar  “agraciada” con su elección.
Considerado desde un punto de vista antropológico, lo descrito determina, de manera esencial, el posicionamiento vital de unos y de otras. Mientras que, en la casi totalidad de las especies animales, es la hembra la que consiente ser inseminada por el que estima más atractivo y capaz, designando ella al mejor dotado, en nuestra especie, la mujer busca al varón, en pugna con las demás.
Es clave en el tema que nos ocupa, el papel de “la otra”. En  competencia con las vecinas de la tribu, de la aldea, del pueblo o de la ciudad (el barrio, el colegio, la facultad, la empresa) y utilizando sus  argucias y su atractivo, la más hábil logrará el aprecio del mejor varón, solucionando así su manutención y su futuro, a cambio de sexo, afecto y entrega doméstica. Como consecuencia de ello, vendrán los hijos, la crianza y la transmisión de  valores y pautas culturales… lo que perpetuará el “estatus quo” descrito.
Socialmente, es más aceptada y respetada la que alcanza ese estadio y a ese logro ha de dedicar todo el esfuerzo…. ¿Cómo no va a comportarse con algo de mezquindad en esta rivalidad?
El varón es otra cosa: él es el “rey del mundo”, el dominador y el garante del bienestar de la prole, aquel es su estatus y éste su objetivo. La mujer (descanso del guerrero) es el medio. A partir de  nuestros ancestros, fuimos estimulados para adoptar ese rol y bien asumido lo tenemos… de ahí nuestra mayor vanidad.
La síntesis sociológica descrita continúa totalmente vigente en numerosas sociedades y lo ha estado en la nuestra hasta hace bien poco.
Aunque mucho hemos avanzado, un largo recorrido nos queda. Evidentemente, más en unas culturas que en otras.
Constantemente afloran esos atavismos estigmatizadores: a los “caballeros” nos suele perder la vanidad. Hasta la sexualidad y el poder están tremendamente influenciados por ella. La conocida y denostada erótica del poder encierra mucha más enjundia de la que le solemos atribuir.
Instalados en esa falsa sensación de seguridad, somos más ingenuos y algo más nobles,  mientras que las “damas” se han visto obligadas a la estrategia y a la sutileza. Se les entrenó, instintiva e inconscientemente (¿o no?), en el cultivo de una cierta mezquindad. Por eso son más realistas, más prácticas y más cortoplacistas, resultando las peores enemigas entre ellas. Alguien dijo que cuando una mujer escala a un importante puesto, suele quitar la escalera…
En mi actividad profesional, he conocido a grandes personas (mujeres y hombres), pero, pese a haber tenido la suerte de trabajar en ámbitos en los que están formalmente superadas las discriminaciones de género (sanidad y educación), a poco que he escarbado, sí que me he topado con esos poderosos sesgos que, todavía hoy,  lastran y empobrecen la convivencia, dificultando  nuestro progreso colectivo.
Es tan detestable el médico fatuo y altanero como la enfermera pueril y reticente, igual que lo son el docente soberbio y la profesora resentida.

miércoles, 18 de julio de 2012

¡QUE SE JODAN!

                                 congreso diputados





¡QUE SE JODAN!


Ésta fue la castiza expresión de una diputada, en la sesión del Congreso del día 11 de Julio de 2012, como comentario espontáneo e inmediato a la información, dada por el Presidente del Gobierno, sobre los recortes de la prestación social por desempleo.
Teniendo en cuenta el hecho de que en España hay 5 millones de parados, me parece inoportuna y muy poco ética, sobre todo porque nace de una representante del pueblo soberano, de quién se espera que vele por sus intereses (los del pueblo).
Lo peor no es el exabrupto en sí, porque todos somos humanos (incluso sus señorías), sino la filosofía que lo motiva.
¿Acaso no conoce a ningún desempleado entre sus electores, o entre los hijos de quienes le votaron?
¿Representa usted, exclusivamente, a ejecutivos de alto y blindado sueldo,  profesionales de élite, empresarios de fortuna y rentistas acomodados?
¿Qué especial mérito ha acreditado su señoría, para disfrutar del escaño y no estar tan “jodida” como lo están esos millones de ciudadanos?
¿Ha reflexionado sobre el hecho de que ellos (los parados) también pagan, con los impuestos indirectos, el salario y las dietas que usted percibe?
En esta suerte de desafueros, peor aún es la afirmación de una alta responsable de su grupo parlamentario, juzgando como censurables sus palabras… pero no tanto como para justificar la apertura de un expediente sancionador.
¿Garantiza el pesebre partidista, también esa impunidad? ¿No es rechazable cuestionar, insultar y desear lo peor a tanta gente que lo está pasando tan mal?
Y si usted piensa que no son tantos y que existe mucho fraude (en realidad, lo hay). ¿Ha hecho algo para detectarlo y desenmascararlo?
El desempleo es el principal problema de este país, es obsceno trivializar este tema, además de injusto y temerario.
¿Sabe su señoría que otro gran problema nacional es, en sí misma, la clase política?
Todos somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras. Le traicionaron su lealtad inquebrantable al líder, el cómodo mimetismo del sillón parlamentario y su verdadero pensamiento político (si lo tiene); en consecuencia, y por vergüenza torera: Márchese
Debe usted dimitir, ya que los de su partido (los de las otras formaciones políticas harían lo mismo) solo estiman oportuno amonestarla por escrito, por ese insignificante y jocoso acto fallido.
Algo muy distinto sería que se hubiera saltado la disciplina de voto, en ese caso: reprimenda, expediente  y amenaza de expulsión.
¡Vaya imagen que proyectamos al exterior!...  ¡Así nos ven y así nos va!
Probablemente, en su fuero interno, y al margen del cinismo, se sentirá traicionada por el subconsciente y estará contrariada… o tal vez no, pues en definitiva, dijo lo que pensaba sin pensar en lo que decía.
¿Se imagina lo “jodida” que podría quedar usted, si se viera forzada a renunciar al acta de diputada y no contara con una boyante posición patrimonial o un bien remunerado trabajo “extraparlamentario”?
Si es funcionaria y regresa a su puesto en la Administración, ya sabe que no cobrará paga extra de Navidad… aunque lo sea por oposición y, en su momento, le costara conseguirlo más que le costó lograr su inclusión en la lista electoral.
Mal vamos con tanta irresponsabilidad y tanta banalidad, coincidentes con escasos signos de solidaridad y  pocas muestras de preocupación por los verdaderos problemas de los contribuyentes.
Los jueces, los médicos, los bomberos, los profesores, los policías nacionales, los abogados del estado, los militares, los guardias civiles…todos ellos hicieron un esfuerzo, en competencia con otros muchos, para obtener un trabajo que garantiza el funcionamiento de los servicios públicos, a cambio de sueldos muy inferiores al suyo actual y, por lo que se ve, bastante más amenazados.

viernes, 4 de mayo de 2012

REALISMO MÁGICO SANITARIO


Admiro la literatura latinoamericana de la segunda mitad del pasado siglo, representada magistralmente por Gabriel García Márquez, y no me resulta difícil detectar algunas de sus características en nuestro sistema sanitario. El problema es que, siendo aquello ficción, esto es muy real.
Aunque, de sus novelas, la más universalmente conocida sea “Cien años de soledad” y el autor haya afirmado que  pasará a la historia de las letras por “El amor en los tiempos del cólera”, a mí me entusiasmó “Crónica de una muerte anunciada”
Nuestro Sistema Nacional de Salud funciona, dando un digno servicio, pero está, como Santiago Nasar (protagonista del libro) irremediablemente abocado a una muerte temprana
Igual que hace García Márquez, al desvelar, desde las primeras páginas de su obra, el fatal destino del personaje, logrando anunciarlo, de manera genial, sin restar un ápice de interés a la posterior lectura, asistimos en España a una realidad sanitaria que resuelve cada día, respondiendo bastante bien a las expectativas de los ciudadanos, pero su continuidad no está, en absoluto, garantizada… salvo que medie alguna intervención "mágica".
En las narraciones del Premio Nobel se entremezclan constantemente elementos y rasgos reales, con otros propios de la cultura de la superstición.
No olvidemos que ésta (la superstición) siempre tuvo mucho que ver con la medicina: Está en su origen, persistiendo, de manera más o menos solapada, en el siglo XXI.
Pretender la pervivencia del SNS con la actual calidad, sin acometer de inmediato los radicales cambios que precisa, es creer en lo milagroso y confiar en la existencia de un peculiar “realismo mágico sanitario” a la española.
El gobierno que preside Rajoy está dando signos de conocer y asumir la envergadura del problema al que se enfrenta pero, hasta el momento, las decisiones adoptadas distan mucho de ser las adecuadas y efectivas, según mi opinión: por insolidarias, involucionistas y, muy probablemente, inconstitucionales.
El abuso se debe y se puede combatir, pero no dejando fuera de la asistencia pública a muchos inmigrantes y a los jóvenes mayores de 26 años y desempleados (la mayoría).
El absentismo rentista es odioso, pero no por ello puede atropellarse el derecho a una cobertura económica, para quién legítimamente lo merezca.
Ya se apuntó aquí esta posibilidad, bastante antes de la publicación en el BOE del Real Decreto-ley 16/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones.
¿Se quiere que todo haya sido una navegación en círculo, que comenzó con la Ley General de Sanidad?
¿Estamos ante el germen de  una nueva Beneficencia para los que no ostentan la condición de asegurados?
¿Se han valorado los riesgos para: la salud pública, la paz social y la seguridad ciudadana?
Esto sería tan propio del realismo mágico como pensar (desde  otra posición ideológica) que el estado del bienestar es una especie de cielo civil.
¡Asistencia sanitaria para todos: universal, equitativa y “cuasi gratuita”, sostenida a través de los tributos generales!
Lúchese para ello, y de verdad, contra el fraude fiscal y la economía sumergida. Ahí sí que queda mucho recorrido.
Conseguido lo anterior (aunque nunca será al 100%): Pídase, además, una pequeña contribución al que utiliza el servicio sanitario, en el momento de usarlo, como estrategia disuasoria-valorativa y no con intención exclusivamente recaudatoria.






lunes, 5 de marzo de 2012

MENOS MUROS Y MÁS PUENTES






Se atribuye a Isaac Newton, para muchos el mayor científico de la historia, el comentario que da título a este artículo.
La verdadera importancia de su enunciado, reside en el momento en el que se formuló: comienzos del siglo XVIII. No eran tiempos de concordia, ni de “alianzas de civilizaciones”… y sin embargo, fue el gran físico, filósofo, teólogo y matemático quien empleó esa brillante y noble metáfora, plenamente válida, tres siglos después.
Ambos, los muros y los puentes, son fruto de la arquitectura y la ingeniería, y del empeño y la inteligencia humanos al servicio de las personas, pero… mientras el muro separa, divide y distancia, el puente consigue todo lo contrario; comunica, une y agrupa: personas, proyectos, inquietudes y voluntades.
Hasta hace relativamente pocos años (1989) sufrimos en Europa la realidad de una espantosa pared separadora, no sólo de la unidad alemana, sino de dos concepciones políticas y sociales, antagónicas y enfrentadas.
No es el muro de Berlín el único que nos ha tocado conocer; Ahí está el recientemente levantado por Israel, cuyo pueblo, paradójicamente, es el que más persecución y violencia tuvo que soportar, a cuenta del espantoso, vergonzoso y odioso holocausto.
Es cierto que constantemente se construyen impresionantes estructuras, capaces de conectar países y culturas, también lo es que nuestros mares y océanos están atravesados por una ingente cantidad de cables submarinos, que acercan las orillas naturales a la velocidad de la luz, también por oleoductos que permiten el desarrollo de unos, utilizando (y pagando) la energía que está almacenada en el subsuelo de otros.
Lo lamentable es que, simultáneamente a esas obras públicas, nacen rigideces separadoras que establecen trabas a la concordia y a la colaboración… tal es la actual estructura de nuestro sistema público sanitario, formado por 17 servicios regionales de salud.
¿Tiene sentido no poder acudir, ante una urgencia médica, al hospital más cercano, porque corresponde a distinta autonomía?
¿Para eso ha servido aquello de acercar la administración al administrado?
¿Tiene lógica perder soberanía y moneda nacional, en interés del largamente deseado puente a Europa, y simultáneamente, generar y enfrentar  sensibilidades regionales con barreras, igual de  contundentes que las arquitectónicas?
¿Estamos en el camino correcto?
¿Podemos considerar lo descrito como una de las metas u objetivos de los redactores de la Constitución?
¿Era esto lo que queríamos cuando la aprobamos por amplia mayoría, en democrático referéndum?
¿No será que, en el noble intento de resolver el problema secular español (catalán y vasco), se nos ha ido de las manos el Estado?
Y si así fuera… ¿Hay vuelta atrás?
¿Debemos permanecer siempre cautivos de lo que, tal vez haya sido una loable solución fallida: por carente de lógica, por ineficaz, por insolidaria y por costosa? ¿No es de sabios, rectificar?
Tras la dictadura, se acertó en muchas decisiones, consiguiéndo ser un referente internacional, estudiado en las universidades más prestigiosas del Mundo.
¿Fue un error la España de las autonomías?
¿Son irreversibles las transferencias de Educación, Justicia y Sanidad?
¿Realmente queremos un país cuyos únicos signos identificativos comunes, sean la Lotería Nacional, los buzones de Correos y la Guardia Civil (…de momento)?
Es preferible que los muros constituyan un interesante vestigio de antiguas civilizaciones, como lo es la muralla china.
¡Más integraciones y menos separaciones!



viernes, 30 de diciembre de 2011

SI YO FUERA EL MINISTRO DE SANIDAD





Recuerdo con nostalgia aquel programa televisivo de los años 80,  presentado por el desaparecido periodista Fernando García Tola y titulado: “Si yo fuera Presidente”.
Era una buena ocurrencia, facilitadora de la libertad de expresión, así como una manera inteligente de acumular ideas populares sobre la gobernabilidad democrática de nuestro complicado país.
Evocando ese juego, me permito aportar algunas de las iniciativas que llevaría a cabo “si yo fuera el ministro de sanidad”… y me dejaran hacerlo:
1-Recuperaría inmediatamente todas las competencias sanitarias, eliminando la transferencia a las comunidades autónomas.
2-Potenciaría la Atención Primaria, separándola de la atención hospitalaria y generando nexos lógicos, coherentes y capaces de garantizar la continuidad asistencial.
3-Reservaría los hospitales para las patologías no abordables en el domicilio del paciente y con expectativas reales de curación o mejoría.
4-Crearía instituciones asistenciales para enfermos crónicos y terminales.
5-Fomentaría la Educación Sanitaria desde la escuela primaria.
6-Volvería a la anterior estructura jerárquica en la dirección de los hospitales públicos: Director, Administrador y Jefe de Enfermería.
7-Eliminaría las consultas médicas sin la presencia física de una enfermera (Tanto en los centros de salud como en los hospitales)
8-Acabaría con la funcionarización de los nuevos profesionales sanitarios.
9-Potenciaría la autoridad del médico y el protagonismo del enfermo.
10-Contrataría farmacéuticos en todos los centros de salud.
11-Implantaría un copago disuasorio para el uso de los servicios sanitarios.
12-Racionalizaría las plantillas de personal, los puntos de atención médica y la red hospitalaria estatal.
13-Persiguiría y sancionaría el absentismo injustificado e insolidario.
14-Despolitizaría todo lo posible la Sanidad.
15-Estimularía la compatibilidad de docencia con asistencia e investigación
16-Trabajaría por la importancia de la Medicina Preventiva.
17-Fomentaría la mejora de la Medicina Paliativa: Nadie debe morir con dolor y sin la adecuada asistencia específica.
18-Mejoraría la Seguridad de los Pacientes, aprendiendo de los errores.
19-Intentaría convencer a la ciudadanía de que, en lo concerniente a Sanidad, gozamos de derechos pero también tenemos deberes.
20-Crearía la tarjeta sanitaria única, válida en toda España.
21-Dotaría de servicios de Medicina Legal y Bioética, para proyectar sosiego y mayor seguridad jurídica en la actividad cotidiana.
22-Alentaría la impregnación de valores, favoreciendo la existencia de comités éticos asistenciales y de investigación.
23-Impondría la evaluación continuada de todos los trabajadores sanitarios, con reflejo directo en sus sueldos.
24-Lucharía por la práctica generalizada de una medicina basada en la evidencia científica y  en la conciencia humanística.
25-Perseguiría la calidad como imperativo ético.
26-Realizaría campañas, en los medios de comunicación, para explicar los verdaderos objetivos del Servicio Público de Salud y cuales no lo son: Felicidad, Inmortalidad, Salud total y permanente…
27-Convencería a las autoridades académicas para integrar, conceptual y arquitectónicamente, las Facultades de Medicina y los  Hospitales Docentes.
28-Incentivaría la investigación a pie de cama, en los servicios centrales y asistenciales,  siempre respetando al paciente y en su beneficio.
29-Procuraría conseguir el mejor trato entre profesionales y enfermos, prohibiendo el tuteo generalizado y otorgando al acto médico, la importancia y trascendencia que nunca debió perder.
30-Contrataría a los mejores para el óptimo servicio a los ciudadanos e intentaría remunerarles y reconocerles según formación, esfuerzo, responsabilidad, eficiencia, interés por los enfermos, capacidad de resolución y conducta deontológica, muy lejos del actual “café para todos”







miércoles, 9 de noviembre de 2011

EURODOLAR Y GENEROSIDAD


En dos cruciales momentos del pasado siglo, fueron los norteamericanos quienes resolvieron la encrucijada bélica en la que estaba sumida Europa. Ambas guerras mundiales terminaron gracias a su intervención.
Actualmente, por ventura, no estamos inmersos en un tercer conflicto armado pero… si que vivimos una crisis económica y social, extremadamente seria.
Irlanda, Grecia, Portugal, Italia, España, Bélgica, Francia… si esto no es Europa, tendremos que hacer todos de nuevo el bachiller.
No parece claro que vayamos a ser capaces de salir solos de la hecatombe financiera en la que estamos inmersos, y siendo así: ¿Quién podrá acudir en nuestra salvación?
Difícilmente me imagino a chinos y coreanos, sufriendo tanto por el desplome de Europa y por el fiasco de nuestra moneda común, como para venir con sus monedas, a rescatar del arroyo a la nuestra, tampoco nunca Rusia (al menos, sola) se caracterizó por liderar una solución para Europa (a la que, en parte, pertenece).
El Estado del Bienestar es un feliz invento europeo que ha ofertado confort y tranquilidad a millones de ciudadanos, durante algunas pocas generaciones… pero no parece estar asegurado para el incierto futuro que se vislumbra, y eso, bien lo sabemos en el sector de la Sanidad Pública.
Somos 7.000 millones de personas, en un planeta con recursos limitados y en el que todos anhelamos lo mismo: una vida digna con amplias expectativas de mejora, sumida en la dinámica del consumismo. Esta situación, nosotros los europeos junto con los americanos del Norte, somos quienes más la hemos disfrutado.
Se ha llegado a la actual debacle, por la codicia y la irresponsabilidad de unos cuantos, muchos de ellos de aquella orilla del Atlántico. Pero no absolutamente toda la culpa es de los banqueros de aquí y de allá, también es cierto que la mayoría hemos vivido una falacia, consistente en comprar lo que no necesitábamos con el dinero que no teníamos.
Siempre se habla de los valores refugio, que son muy pocos: oro, otros metales preciosos y el dólar USA. Los metales son los que son, independientemente de las manos (cámaras acorazadas) en las que estén… pero lo del dólar es otra cosa… es confianza en la economía más fuerte del mundo, la del país que lo ha venido liderando en los últimos tiempos, los Estados Unidos de América.
Asumida la incapacidad de nuestros diversos gobiernos nacionales-europeos y la escasa solidaridad real entre ellos…
…¿De verdad se quiere salvar al viejo continente, cuna de nuestra cultura, nuestro pensamiento, nuestra forma de vida… y la de ellos?
Pues, acuda el dólar en defensa del euro. Acúñese ya esa divisa: el eurodólar, y refuércese con su valor el deteriorado prestigio del euro. ¡Claro que para eso sería necesario una gran generosidad por parte de lo yankis!… pero, ¿Acaso no la demostraron en las dos anteriores ocasiones? ¿Alguien ignora a los miles de jóvenes americanos que perdieron la vida, luchando en el corazón de Europa?. ¿No existió el Plan Marshall?... ¿Hemos olvidado el Puente aéreo sobre Berlín?.

lunes, 24 de octubre de 2011

BICICLETAS, SALUD, RIESGO Y RESPETO


Nadie pone en duda lo saludable que es el uso de este vehículo de transporte personal y propulsión humana. La actual bicicleta  tiene ya casi dos siglos y está en pleno uso…. tanto que se cataloga  a una determinada ciudad, como más o menos moderna, según la cantidad de ellas que se ven por sus calles.
Es sana, ecológica, sostenible y económica: está presente en nuestro imaginario colectivo, recordándonos a ciertos países donde su uso es mayoritario (China , Holanda, etc.)
El ciclismo es uno de los deportes más valorados y seguidos, constituyendo sus competiciones, auténticos eventos internacionales: Tour de Francia,  Giro de Italia, Vuelta a España…. Los “esforzados de la carretera” son reconocidos y admirados por todos.
Este invento está unido a la infancia-adolescencia de cada uno de nosotros y constituye un alegre y simpático símbolo del inicio de nuestra libertad y autonomía personal.
Lo expuesto y mucho más, en defensa del artefacto… pero la cuestión a analizar ahora es: el exclusivo hecho de ir montado en una bicicleta… ¿concede derecho de paso absoluto, por cualquier lugar, en todo momento?
¿Tiene lógica que las aceras de nuestras ciudades, hayan devenido en un espacio hostil, arriesgado y peligroso, a causa de las bicicletas?
Como bien la define el diccionario, se trata de un “vehículo” que no funciona a motor, pero no por ello pierde su naturaleza de artilugio móvil y potencialmente lesivo (para quien lo monta y para terceros… que además no lo disfrutan).
En un contexto de escaso respeto hacia el interés y el derecho del otro, la legión de ciclistas que inundan los ámbitos reservados, hasta ahora, a los peatones, se constituye en una de las mayores amenazas urbanas de nuestro tiempo.
Es verdad que faltan carriles exclusivos, que es lo que garantizará la convivencia entre unos y otros, pero... su ausencia no justifica el constante riesgo de atropello, al que estamos expuestos los que caminamos sobre nuestros zapatos.
El ciclista suele proteger su cabeza con un específico casco, pero tiende a descuidar la protección de quienes pasean o deambulan, en una dinámica de sorteo de “bultos andantes” con los que, antes o después, acaba colisionando, normalmente para perjuicio del más débil, por desprotegido y por desprevenido.
Yo he asistido al alcance de un niño, por un atolondrado ciclista que se permitió el lujo de afear la conducta a su madre, por no haberlo tenido suficientemente bien sujeto, evitando que se soltara de su mano (todos sobre la misma acera, por supuesto). En ningún momento se interesó por el daño causado y rápidamente se marchó, montado en su ecológica máquina, por si alguien lo identificaba. Es cierto que una mezquina conducta como la descrita, no permite la generalización del rechazo, pero me temo que no se trata de un solo caso.
Lo anterior contrasta con la actitud mantenida por algunos de estos ciudadanos-deportistas, cuando, circulando por el llamado carril-bici, observan que algún caminante ha “invadido” su territorio. Aparte de pitarle, gritarle y amenazarle con no parar, con frecuencia le insultan estrepitosamente, por el hecho de pasear “por donde no le corresponde”
Lo dicho para bicicletas, es perfectamente aplicable a los de las motocicletas. Los hay que atraviesan plazas y calles peatonales, hasta aparcar su moto donde más les interesa, si es posible, justo en la puerta de su empresa, o del bar al que acuden, sin miramiento alguno hacia quienes por allí se mueven y poco o nada conscientes de la alta potencialidad lesiva del vehiculo que conducen.
En conclusión: A favor de lo saludable, pero en contra del escaso o nulo respeto al otro y de la pésima educación colectiva, también demostrada con este motivo.
Valga como crítica a la absurda e ilegal tolerancia-permisividad, mantenida hacia estas peligrosas conductas, por parte de la autoridad competente… (¿)
¡Si sano es el ejercicio y defendible la bicicleta, más protegible aún, debería ser la integridad física de las personas!